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  • Gerardo Javier Garza Cabello

Amor de otro invierno (y un divorcio)



El día de hoy estuve dentro de un remolino lleno de contrastes y sensaciones diametralmente opuestos, me toca lanzarme a la orilla del precipicio a una nueva vida que no dudo será grandiosa, pero al mismo tiempo me llena de ansiedades vivir, porqué a pesar de que ya pasó más de un año desde que nos separamos, el día de hoy la formalidad jurídica nos ha alcanzado, ya no eres más mi esposa y a pesar de que entiendo a la distancia que este es el camino al que estaba destinado, no puedo evitar sentir una profunda tristeza al saber que desde hoy ya eres la mujer que fue el amor de mi vida, no podría describir lo que sentí al darte un abrazo, parados afuera de tu coche, despidiendo para siempre el último suspiro de un matrimonio que resulto ser el viaje más hermoso de toda mi vida.


Si pudiera desearle a nuestros hijos una vida de pareja que les llenara el corazón, la describiría como fue la nuestra, porqué formamos un hogar lleno de fantasía y romance y emociones que desbordaban las puntas de los dedos, no me importa que haya terminado como haya terminado, nuestro lenguaje narró la poesía mas bella, a pesar de que un día nos quedamos sin verbos que pronunciar, a pesar de que desearles un amor como el de sus padres terminaría invariablemente en punto final, no les negaría el placer de haber amado como te amé a ti, porqué te amé con todos los impulsos de mi corazón.


Aún y cuando me costaste más lágrimas de las que pude llorar, más pasos en la nostalgia de los que pude recorrer, al final el camino seguía comenzando contigo, pero ya te habías ido, ya no encontré ni el aroma de tu piel, ni el eco de tu voz y quise robarle un poco más de vida a esa historia, quise arrancarle tu silueta a mi memoria, aunque se fuera algo de mí que no pudiera recuperar jamás, pero no pude hacerlo, nuestro amor se quedó en otros inviernos, y justo ahora tendré que sentarme en esa banca conmigo mismo y esa luna que me arrancó suspiros no estaría más para mí.


Y al final de todo podría inferir que necesitaba este vacío, necesitaba entender a golpes que nunca valoré tu presencia y sentir que quizá cometí el peor error de mi vida al dejar que te fueras y empezarían distopias a nublar la realidad, pero es un juego de azar en el que no tengo posibilidades de ganar, entiendo y acepto que hiciste todo por mí, cuando leas mis letras podrás sentirte devastada por no comprender como es que no luché cuando este era el amor que tenía, hay batallas que ya no podemos tener, eso no me exime de guardar en un cofre sagrado que nadie jamás podrá abrir, los días en los que el sol no quemaba la piel, en los que el frío no calaba en los huesos, en los que aprendí del amor, con la mujer que más me ha amado, hasta siempre W.

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