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  • Gerardo Javier Garza Cabello

El ultimo tango



¿Comenzar de nuevo? Tal vez debas pensarlo dos veces en esta ocasión; solo tendrás un corazón, solo tendrás este cuerpo y quizá esta sea tu última oportunidad para amar. Esa mirada tan atractiva que tenias se siente ahora grisácea y errante, sobre tus hombros el peso del arrepentimiento acumulado. Tu historia te ha golpeado, pero no ha sido en vano, créeme, tal vez las miradas que antes se quedaban por tu sonrisa, ahora lo hacen por tus ideas, porque colmaste la copa en la que te has bebido la vida, ese dulce elixir que también se puede amargar como un mal trago. Lo mejor que podemos hacer es creer que somos dignos de nuevas aventuras, de nada nos sirve voltear a ver el reloj ahora que hemos entendido es de arena, que no habrá vuelta, que el último grano será el último puto grano.

Quiero vivirlo también; la primera cita otra vez, que me acompañe al café, pero esta vez se quede a la sobremesa, porque no hemos llegado hasta acá para desnudarnos, reírnos y contarnos lunares que algún día olvidaremos. Quiero en esta ocasión saber cuándo fue la última vez que lloraste sin remedio, porque me quiero enamorar también de tus días grises, porque los tendremos, seguro, solo no quisiera ser yo tu próxima tragedia. Aún no sé si existes, y ya quiero saber de qué lado prefieres la lámpara de noche. Quiero saber cuál es tu aroma favorito, que mi casa te empape de cobijo, que mis manos sean las manos que quieras para el resto de tu vida, porque tal vez esta vez sea la última vez que pueda volver a empezar.

No es desgracia saber que no habrá otra bufanda en mi perchero en diez inviernos, no hace falta decir que estoy listo para algo eterno, aunque ahora la eternidad se sienta como un libro corto. Pero quisiera que fuera tan denso como "Pedro Páramo", que nos enseñó que la mejor historia del mundo no necesita más de 160 páginas a medio margen. Quiero ser distinto esta vez, no porque lo merezcas tú, porque lo merezco yo, y lo merecen los pasos que me quedan por dar. No puedo dejar de pensar que tal vez tu aroma en mi camisa sea la última bocanada cuando me gane el calendario. Quiero dejarlo todo en tus manos, los suspiros, los besos y las fotografías sobre el piano. Ya he llorado muchas lágrimas; ahora me toca bailar contigo, un último tango.

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