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  • Gerardo Javier Garza Cabello

Fleishman is in trouble



Nunca había hecho una reseña en este espacio, pero al final, aquí es donde residen las cosas que he sentido y también aquellas que he evitado sentir. Por eso quiero hablar de una serie que me destrozó en pedazos pero luego me reconstruyó, dejándome al final con un vacío que nunca se podrá llenar, pero que también es posible aprender a vivir con ese hueco en mi interior.


"Fleishman is in Trouble" es posiblemente la serie de televisión que más impacto ha tenido en mí. La narrativa se siente extremadamente personal, porque a pesar de la singularidad de las situaciones y lo íntimo del ejercicio introspectivo de querer sanar, todos los divorcios bailan al mismo compás. Puedes tener una ruptura violenta y estruendosa, o tal vez una silenciosa y pasiva grieta que se convierte en abismo, pero la sensación de soledad, fracaso y vacío persisten. Es imposible no sentirnos como un jarrón roto que ya no podrá contener algo tan grandioso como lo que estamos dejando ir.


La narrativa del enamoramiento, después de un sutil recorrido por los indicios de la destrucción, es tan maravillosa que no pude evitar revivir todos esos pequeños recovecos que ya había olvidado. El primer beso, el primer "te amo", las risas y la complicidad, el aroma de su piel y el claroscuro del trayecto que comienza a dejar postales de amor y odio, de alegría y frustración. Una voz en off narra todo desde fuera, con la perspectiva sesgada de ser la mejor amiga del hombre que se esta divorciando, y aprendes a construir un antagonismo por reflejo en contra de la otra parte de esta historia, la mujer que al principio no quiso luchar más.


Increíble es la fuerza narrativa que permite que esa misma voz en off (perteneciente a la mejor amiga de Fleishman) tenga la oportunidad de ser el recipiente de la otra versión de esta historia. En medio de un colapso, ella nos narra su versión de los hechos, y cómo espectadores aprendemos a ver nuestros propios problemas desde el otro lado de la mesa. Este ejercicio me hizo mirarme a mí mismo como el villano de mi propia historia.


El final de esta serie es pura poesía. La voz en off comienza a compartir sus propios demonios y al final puedo inferir que esta historia está escrita para todos aquellos que han sufrido un divorcio, para ayudarnos a sobrellevar nuestro propio proceso. Pero especialmente es para aquellos que aún pueden salvar su propia relación, para que entiendan que al final del día todos podemos encontrar la voluntad de volver a esos sentimientos que en algún momento nos hicieron sentir que lo que vivíamos era parte de la más hermosa casualidad del universo.


Concluyo que si hubiera tenido la oportunidad de ver esta serie (o leer la novela en la que está basada) hace algunos 4 años, habría hecho lo imposible por luchar por la relación que estaba perdiendo. Ahora, con el corazón más equilibrado y el alma en proceso de reparación pero en paz, mantengo la esperanza de que volveré a amar de esa manera y que llegaré a hacer las paces con el pasado.

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